viernes, 29 de agosto de 2014

Nota de Agencia Nacional de Noticias InfoJus: "Rufina Moreira Benítez encontro a su familia paterna después de 40 años.

Tiene 41 años y desde hace 15 años vive en Buenos Aires

Plan Cóndor: encontró a su familia paterna después de 40 años

Rufina Moreira Benítez es paraguaya y cuando tenía dos años, en 1975, una patota la secuestró con su madre. Desde entonces había perdido contacto con su familia paterna. Hace unos días se reencontró con su primo, que había sido apropiado por un militar argentino. El caso se sumará a la causa sobre la coordinación represiva de las dictaduras en el Cono Sur.

Rufina con su primo Adrian. Un abrazo que tardo casi cuatro decadas.

Por Natalia Biazzini. InfoJus Noticias.

Rufina Moreira Benítez tenía dos años cuando una patota del Ejército paraguayo la secuestró junto a su madre, Bernardina Benítez. Fue en febrero de 1975, en el inicio de la política de aniquilamiento de las Ligas Agrarias Campesinas, que tenían base en San Isidro de Jejuí, donde vivía la familia. Bernardina fue secuestrada, torturada y violada y, luego, perdió contacto con el padre de su hija. Pero hace unos días, Rufina logró encontrar a su familia paterna y 39 años después se encontró con un primo, hijo de una tía desaparecida, con quien comparte su militancia política.  
Por estos días, en los tribunales de Comodoro Py se está llevando adelante el juicio de Plan Cóndor que tiene como imputados a una veintena de jerarcas militares, entre los que figuraba el dictador Jorge Rafael Videla, fallecido en mayo de 2013. Y, además, en el juzgado federal de Sebastián Casanello están trabajando en la instrucción de causas remanentes de Plan Cóndor.
“A Adrián (Martínez Moreira) lo conocí en una de las tantas reuniones militantes en Buenos Aires, en la época del golpe contra Fernando Lugo. No sabíamos que éramos primos”, le contó Rufina a Infojus Noticias. Martínez Moreira es hijo de Adrián Martín Martínez Henríquez y María Santa Moreira, tía paterna de Rufina, que está desaparecida. Adrián fue apropiado por un militar argentino, recuperó su identidad y fue fundador de Asociación HIJOS Paraguay. Rufina milita en el partido Frente Guazú, cuyo líder fue Lugo, que fue derrocado. En esas reuniones se cruzó con su primo pero aún no sabía que también los unía la sangre.
Rufina tiene 41 años, es licenciada en Enfermería y estudia Derecho. Desde 1999 vive en Buenos Aires y hace siete años se reencontró con su padre, que era afiliado al partido del dictador Alfredo Stroessner. En junio de este año se acercó a la sede porteña de HIJOS Paraguay para buscar lazos de su familia paterna. Ahí descubrió que tenía una tía desaparecida, María Santa Moreira, que militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y se reencontró con su primo Adrián, quien fue apropiado en Paraguay por el ex agente de inteligencia argentina Héctor Jorge López Quintana. Eso ocurrió en 1988 cuando Adrián tenía tres años y había pasado varios meses en un centro clandestino de detención, donde tenían a su madre.
Fuentes judiciales le confirmaron a Infojus Noticias que el juzgado pidió información a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y solicitó documentación por el caso de Adrián y Rufina, que todavía está en etapa de prueba. A esa causa sumarán documentación desde la querella de Hijos Paraguay, que encabeza la abogada Claudia Ferrero, para que incluya otros casos paraguayos víctimas del terrorismo de Estado.
“El objetivo es dejar al desnudo la colaboración de los militares argentinos en tiempos posteriores a la dictadura militar. Tenemos esperanza que incluyan todos los casos posteriores, como el de Adrián”, dijo Ferrero a esta agencia.
Un duro golpe a los campesinos
La represión de la colonia San Isidro del Jejuí, en el distrito paraguayo de Lima, del 8 de febrero de 1975, que dividió a la familia de Rufina, fue encabezada por los militares paraguayos Pastor Coronel y José Félix Grau. Se trató de un megaoperativo destinado a arrasar con las Ligas Agrarias Campesinas: sus integrantes fueron detenidos y torturados, y los militares sitiaron la zona durante tres meses.
La dictadura de Stroessner confiscó las 230 hectáreas de la agrupación que treinta años después, en junio de 2005, fueron restituidas parcialmente por el Estado. Así lo resolvió la justicia de Paraguay que ordenó devolver 150 hectáreas a la Asociación Campesina San Isidro del Jejuí.
Esa represión de 1975 en Paraguay sobre los campesinos tuvo su reflejo en Argentina: “La profundización de la represión de 1975 tiene que ver con la planificación nacional. Y el trasfondo es la fuerza que tenían las Ligas Agrarias en Chaco. Y esto lo digo porque en los documentos del Plan Condor, que se encontraron en Paraguay, los militares evaluaban que las Ligas Agrarias podían ser la retaguardia de la guerrilla urbana. Y en la zona nuestra se da la particularidad de que Montoneros se repliega hacia Chaco”, analizó el fiscal Diego Vigay, quien investigó el destino de dirigentes desaparecidos de esa organización.
http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/plan-condor-encontro-a-su-familia-paterna-despues-de-40-anos-5438.html

miércoles, 27 de agosto de 2014

Comunicado de Prensa. Restitución de Rufina Moreira Benitez. Nieta Paraguaya N° 17



COMUNICADO DE PRENSA – H.I.J.O.S. REGIONAL PARAGUAY (Red Internacional)

En el día de la fecha – en el que además internacionalmente se conmemora el Día Internacional del Detenido – Desaparecido – la Asociación Civil H.I.J.O.S. Paraguay cumple en informar la alegre y emotiva noticia de la restitución a su verdadera familia de la Nieta Paraguaya N° 17: Rufina Moreira Benítez; prima además de nuestro miembro fundador Adrian Martínez Moreira.

Rufina; una mujer de 41 años, militante y referente política del Paraguay, se presento voluntariamente a nuestra Asociación en Junio de este año buscando parte de su familia paterna. A partir de la intervención del Área de Presentación Espontaneas de nuestro organismo y gracias a la información aportada por la joven y el testimonio de su propia madre, pudo concluirse que la familia paterna de la joven había perdido contacto con ella cuando apenas con 2 años, el 8 de Febrero de 1975 un Comando de la Policía Nacional y el Ejército Paraguayo privo de su libertad a integrantes de su familia en el emblemático “Caso Jejuí” cuando fuerzas militares a cargo del Ex Gral. Félix Grau ocuparon la Colonia San Isidro de Jejuí con el objetivo de desmantelar el Movimiento Campesino Paraguayo, las Ligas Agrarias Cristianas y movimientos tercermundistas que desarrollaban una experiencia comunitaria en el lugar desde 1969.

En ese contexto; la familia paterna de la joven se hallaba en el exilio en la Republica Argentina, país a donde se dirigieron en 1960 producto de la persecución de la dictadura stronista.
Gracias al trabajo del Área de Presentaciones Espontaneas de nuestro organismo en Julio de este año – luego de acercarse Rufina – se procedió a la búsqueda de los integrantes de su familia en los documentos que el Centro de Justicia y Derechos Humanos de la Corte Suprema del Paraguay había enviado a nuestra Asociación en razón de lo contemplado ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 5 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde se inició a instancias de nuestra institución y otros dos organismos de derechos humanos paraguayos la causa que investiga mediante Justicia Universal los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante el Genocidio Stronista entre 1954 y 1989. El Juzgado Argentino ya solicitó en reiteradas ocasiones el exhorto de toda la documentación referida en relación a todos los casos denunciados siendo que todavía la Republica del Paraguay se niega a contestar.

A pesar de eso nuestra institución a remitido copias certificadas de toda la documental enviada por la Corte Suprema del Paraguay a dicho Juzgado Federal y a los que luego también tomarían intervención por los delitos relacionados al “Plan Cóndor”

En efecto en 2013 otro Juzgado Nacional y Federal argentino solicitó se tome declaración testimonial a una decena de familiares y sobrevivientes de la Dictadura Stronista en relación a los delitos ocurridos durante el denominado “Plan Cóndor”; y cuyos casos se instruyen como parte de los delitos que próximamente serán elevados a juicio oral y público acorde a lo solicitado por la mayoría de las querellas y el Ministerio Publico Fiscal argentino.

Dentro de los hechos investigados se enumeran las numerosas detenciones del matrimonio argentino  - paraguayo compuesto por Adrian Martin Martínez Henríquez y María Santa Moreira Delard. Gracias al trabajo de análisis de nuestro organismo y de la Justicia Federal Argentina del material ya mencionado se desprende que la joven seria sobrina de la desaparecida María Santa Moreira.

Inmediatamente y cumpliendo con los protocolos institucionales nuestro organismo – querellante en la causas de Justicia Universal – se comunico con el hijo de María Santa Moreira Delard; Adrian Martínez Moreira, quien además es integrante de nuestra institución desde 2009 y a quien el Juzgado Nacional en lo Civil y Comercial N° 85 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha ordenado meses atrás su inscripción en territorio argentino con su verdadera identidad.
El pasado 13 de Agosto de 2014 la Cámara Nacional en lo Civil y Comercial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires certifico y se pronuncio a favor de la sentencia civil firme sobre la inscripción en territorio argentino de Adrian Martínez Moreira con su verdadera identidad.

En razón de lo investigado la madre de Rufina Moreira Benítez, reconoció ante su hija que pese a los años transcurridos de silencio por el horror que el Genocidio implanto en nuestro país; su padre – a quien la joven conoció a los 34 años – era primo hermano de María Santa Moreira Delard. De la documental entregada por la Corte Suprema del Paraguay surge el conocimiento de la represión de las relaciones del grupo familiar. En 1975 mientras en la Colonia San Isidro de Jejuí personal militar del Paraguay en conjunto con personal militar argentino secuestraba y torturaba a la familia materna de Rufina; su tía María Santa Moreira Delard, con tan solo 15 años cumplía su primer privación ilegal de la libertad en la Argentina en el marco de la coordinación represiva regional conocido como “Plan Cóndor”, siendo esta acusada por entonces y acorde a los informes desclasificados de la Policía de la Provincia de Buenos Aires como militante de la Juventud Guevarista. La joven era integrante del PRT – ERP.

Según declaró Rufina Moreira Benítez ante la Unidad Ley 25.914 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación; su padre Julián fue integrante del Partido Colorado del dictador Alfredo Stroessner. Así mismo informó ante dicho organismo que su padre habría participado en la entrega de su propia madre y su prima María Santa Moreira, a las autoridades represivas en razón de querer apropiarse de la tenencia de su persona y de su hermana Gladys Benítez, con quienes todavía no se ha logrado establecer contacto.

Después de 39 años de interrumpidos los lazos familiares por las dictaduras militares de Paraguay y de Argentina  Rufina Moreira Benítez pudo volver a abrazar a su familia paterna que hoy es integrada por su primo Adrian Martínez Moreira; a quien ya se ha restituido su verdadera identidad.

La semana pasada y en cumplimiento con la investigación judicial nuestro organismo ha informado a los Juzgados Federales que investigan los casos de privaciones ilegales de la libertad del Grupo Familiar Moreira en el marco del Genocidio Stronista y el Plan Cóndor que la joven ya se encuentra a disposición voluntaria de declarar; hecho que la Justicia ya ha considerado y ordenado fecha para la próxima semana.

El pasado Lunes 25 de Agosto nuestro organismo envió dos notas al Secretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Republica Argentina con copias e informes sobre las sentencias civiles y los avances en la Justicia Federal sobre los casos de este Grupo Familiar así como también las situaciones en las que bien se deberá seguir avanzando en materia de asistencia y cooperación institucional.

Al finalizar esta semana los abogados de las querellas de nuestro organismo solicitaran a los Juzgados que hagan lugar a nuevas medidas investigativas a los fines de incluir nuevas imputaciones que la Justicia ya estaba evaluando por unas decenas de nuevos casos en la etapa de la instrucción de la próxima elevación a juicio por los casos de “Plan Cóndor”.

Con la aparición de Rufina y su restitución familiar suman 17 las restituciones de Niños Desaparecidos – hoy ya jóvenes y adultos –  durante el Genocidio Stronista (1954 – 1989) en nuestro querido Paraguay.

Nuestro organismo celebra el encuentro como una Victoria más de la Memoria sobre el Olvido; y una derrota más de tantas Mentiras sobre el Poder Inalcanzable e Incuestionable del Derecho a la Verdad.

Rufina ya pudo conocer a su familia. Bienvenida Rufina Moreira Benítez!!

No Olvidamos – No Perdonamos – No nos Reconciliamos

Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
H.I.J.O.S. – Regional Paraguay 

sábado, 23 de agosto de 2014

Exigimos la Inmediata Libertad de Lucia Sandoval YA!




H.I.J.O.S. Regional Paraguay de la Red Internacional de H.I.J.O.S. exige la Inmediata Libertad de Lucia Sandoval en Paraguay YA!.

Como Organismo de Derechos Humanos respondemos a la solicitud de Amnistía Internacional de sumarnos a la Campaña Internacional por la Libertad de Lucia Sandoval YA!. 

LA HISTORIA DEL CASO.

Lucia Sandoval, Victima de Violencia Intrafamliar, de Genero, Sexista y Patriarcal; residía con sus dos hijos menores de edad en su hogar de Asunción cuando su ex esposo quien poseía una Medida Perimetral (Alejamiento) del hogar familiar ante las denuncias por Violencia Domestica que ella y sus pequeños hijos sufrían por parte de el, decidió violar dicha orden judicial  e intentar asesinarla la noche del 11 de Febrero de 2011. 

Esa noche, Lucia regresaba con sus pequeños hijos a su cada confiada y tranquila de que el agresor no podía acercarse a su hogar. No obstante eso no sucedió.
Su ex esposo se hallaba escondido en la cocina del hogar donde había ingresado horas antes que ella regresara. El agresor estaba borracho y portaba un arma de fuego.

Cuando intento asesinarla y en pleno forcejeo por salvar su vida, en presencia de sus dos pequeños hijos, el arma del agresor se disparó hiriendo de muerte al agresor.

A pesar de que el agresor incumplió la orden judicial y a pesar de que las pericias de la Policía Nacional relevaron mas tarde que el arma se disparo en un contexto de forcejeo lo que implicaría la no intencionalidad criminal bajo la cual se la acusa a Lucia Sandoval; la victima de violencia intrafamiliar fue violentamente arrestada bajo las acusaciones de Homicidio Agravado por el Vinculo.

Desde dicha madrugada Lucia Sandoval fue puesta a disposición del Servicio Penitenciario del Poder Ejecutivo Nacional y privada de su libertad en la "Cárcel de Mujeres del Buen Pastor" de la ciudad de Asunción. 

Hasta la fecha - al igual que otras 325 MUJERES - Lucia Sandoval se halla privada de su libertad sin condena judicial firme alguna y en la mayoría de los casos sin que las acusaciones planteadas por las Fiscalias respectivas de cada caso hayan si quiera elevado a juicio la instrucción de las acusaciones por las que se las mantiene privadas de sus libertades.

La irregularidad judicial planteada se suma a la triste realidad del estigma que carga la Mujer en la República del Paraguay. El Poder Judicial y la Sociedad Machista condenan a una Mujer que si bien nunca tuvo la intención de asesinar a su agresor; aun siendo quienes ejecuto el disparo en un escenario eventual posible de la historia de violencia y en el contexto de las circunstancias tampoco existiría responsabilidad penal alguna puesto que no hubo intención en el hecho y el hecho incurrió en una clara defensa de la victima Lucia Sandoval cuando por medio de la violencia de su agresor peligro el derecho a la vida propio y de sus dos hijos.

La Fiscalia de acusación en el Juzgado de San Lorenzo solicitó hace días en la primer audiencia del Juicio la pena de 25 años para Lucia Sandoval.

Desde H.I.J.O.S. Paraguay consideramos la continuidad de la privación de la libertad de Lucía Sandoval como un claro hecho político injusto en el cual el sistema judicial paraguayo se caracteriza por montar grandes escenarios y falsas acusaciones con el objetivo de mediatizar la falsa imagen de una Justicia Pro - Activa contra el delito.

Desde Amnistía Internacional Paraguay e H.I.J.O.S. Regional Paraguay de la Red Internacional de H.I.J.O.S. solicitamos como Organismos de Derechos Humanos la inmediata libertad de Lucía Sandoval en pos de las graves irregularidades que ya cumplen 3 años el proceso judicial planteado en su contra.

Libertad a Todos los Presos Políticos y Desprocesamiento de Todos los Luchadores Sociales!

Libertad de Lucía Sandoval YA!!!

Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
(H.I.J.O.S. Regional Paraguay) - Red Internacional 




miércoles, 2 de julio de 2014

Ricardo Luis Von Kyaw: Represor Argentino denunciado por Delitos de Lesa Humanidad en el "Circuito Camps" y que se hallaba prófugo desde 2010. Fue Capturado. Había residido en Paraguay



El represor Ricardo Luis Von Kyaw, que se encontraba prófugo de la Justicia argentina desde hace cuatro años, fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza tras ser expulsado de Panamá por portar documentación falsa. Está acusado por su actuación en un centro clandestino de detención que funcionó en las afueras de La Plata.
Von Kyaw integraba la lista de 54 represores prófugos de la Justicia y por información sobre su paradero se ofrecía una recompensa de 500 mil pesos. Según la información difundida oficialmente el represor arribó a la Argentina  tras ser expulsado de Panamá por trasladarse con documentación falsa.
Había sido descubierto el 19 de junio por las autoridades panameñas que decidieron enviarlo de vuelta al país. Fue así que ni bien tocó tierra el avión donde se trasladaba el represor, personal de la División Operaciones de la Dirección General de Seguridad Interior de la Policía Fedaral Argentina y la Policía de Seguridad Aeroportuaria lo detuvieron.
Ricardo Luis Von Kyaw está acusado de homicidio, privación ilegal de la libertad agravada de 137 personas y de haber sido partícipe de la retención y sustracción de identidad de un niño. Todo esto mientras se desempeñaba en el centro clandestino La Cacha, que funcionó entre 1976 y 1978 detrás de la cárcel de Olmos en las afueras de La Plata.
Ahora el imputado permanece detenido en la Unidad 28 del Servicio Penitenciario Federal, ubicada en los tribunales porteños, donde esperará hasta este miércoles para ser trasladado a La Plata. Allí, el titular del juzgado federal número 1, Humberto Manuel Blanco, lo indagará en el marco del expediente por los crímenes ocurridos el mencionado centro clandestino de detención.
Se espera que de esta forma sea incorporado al banquillo de los acusados junto a otros 21 represores en esta misma causa la cual es llevada adelante por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1, a cargo de Carlos Rozanski. Las querellas pretenden también que el juez lo indague junto a los otros imputados por los casos de víctimas de ese centro correspondientes al año 1977, que no fueron contemplados en este juicio.
El represor está imputado además en, al menos, otras tres causas radicadas en ese fuero y el Juzgado Federal N°3 de La Plata. En esos expedientes se lo investiga por su participación en los centros clandestinos de detención más grandes de la zona sur del Gran Buenos Aires: la Brigada de Investigaciones de la localidad bonaerense de San Justo y los Pozos de Banfield y Quilmes. Finalmente la fiscalía ya pidió su indagatoria en el caso de la apropiación del nieto recuperado Sebastián Casado Tasca

Nota de Pagina 12. "Fidel y sus Hermanas". El Caso Woitschach Miglio. El Nieto Paraguayo 16


10 DE DICIEMBRE

Fidel y sus hermanas

Fidel Woitschach tiene 37 años; hace apenas cinco que sabe que sus padres no lo abandonaron, sino que fueron detenidos y desaparecidos. También supo entonces, después de la lenta reparación de la verdad, que tenía dos hermanas mayores –le llevan 15 y 17 años– con quienes vivió enojado por haberse desentendido de él hasta hace apenas un mes, cuando la familia volvió a reunirse para poner en común su historia, ese pasado que cuando se nombra vuelve a barajar las cartas del presente y da cuenta de que no hay temas cerrados aun cuando los derechos humanos sean mucho más que las violaciones ocurridas durante la última dictadura militar.
 Por Noemi Ciollaro
Fidel Ernesto tiene 37 años y nació en San Isidro, en el conurbano bonaerense. Cuando tenía dos años sus padres, Daniel Woitschach y Pablina Miglio, lo dejaron con una vecina lavandera y su esposo por unas horas. Fidel nunca más volvió a verlos: fueron secuestrados el 19 de septiembre de 1977 por una patota de civil, mientras esperaban un colectivo en una parada del barrio.
Daniel tenía dos hijas más grandes de un matrimonio anterior, con quienes no convivía pero veía cotidianamente, Nelly y Rita. Fidel tampoco supo nada de ellas luego de la desaparición de sus padres.
A los seis meses de estar con ese matrimonio, Fidel fue reclamado por Alejandro, hermano de su mamá, y llevado a Paraguay, donde pasó varios años junto a siete primos, hijos de su tío. Nunca nadie le contó quiénes fueron sus padres, qué hacían, qué les había pasado. La única respuesta que recibió siempre fue “desaparecieron”. Desde muy chico se acostumbró a no preguntar más, convencido de que sus padres lo habían abandonado y sus hermanas también. Creció como pudo y eligió el mismo oficio de su papá, pocero; también supo que su mamá trabajaba limpiando casas ajenas.
Mucho años más tarde, en 2007, casado, separado y con cinco hijos, Fidel, que para entonces vivía en Avellaneda, conoció a su actual pareja y se radicó en Solano, Quilmes.
“Cuando escuchaba algo de las Abuelas y los hijos de desaparecidos pensaba que yo podía ser uno, por eso, cuando escuché que si tenía dudas fuera a dar sangre, me presenté en el municipio de Quilmes y me mandaron al Fiorito, me sacaron sangre y no pasó nada. Pero, en 2007, no bien asumió el Barba Gutiérrez como intendente, a mí me llamó la subdirectora de Derechos Humanos, Lila Mannuwal, porque habían encontrado un cuaderno donde decía que me habían hecho la extracción y creía que era hijo de desaparecidos; me ofreció ayudarme en mi búsqueda, y ahí empecé a meterme más, me encontré con otros hijos en mi misma situación y me convencí de que buscando algo iba a encontrar. Empecé a sentirme menos solo”, recuerda Fidel.
Fidel pudo encontrarse con compañeros de su papá y de su mamá que le hablaron de la militancia, de cómo era la vida el corto tiempo que estuvo con ellos. Pero había una pregunta que no tenía respuesta: por qué, si tenía dos hermanas, jamás las había vuelto a ver. Por qué ellas no lo habían buscado, y con sinceridad reconoce haber sentido mucho enojo.
Sin embargo, esa pregunta también acaba de tener respuesta y hace menos de quince días sus hermanas y él volvieron a reunirse 35 años después del secuestro y desaparición de Daniel y Pablina.
Juntos nuevamente para la entrevista con Las 12, Fidel, Nelly (57) y Rita (52) se manejan con el entusiasmo del reciente reencuentro y la timidez que provocan los años de separación. Ellas desgranan sus historias y Fidel así va llenando de sentido tantas preguntas sin respuesta, tanto sentimiento de abandono.
“A mis hermanas las ubiqué por mi primo Jorge, que trabaja en Vicente López con los adventistas –explica–, él buscaba en el padrón electoral dónde tenía que votar su hija y encontró a mis hermanas, el apellido Woitschach no es común, en Misiones y en Paraguay hay varios, pero acá somos muy pocos, y él las fue a ver a sus casas. Y como yo sigo investigando sobre mis padres y su destino, dije no me queda otra, voy a tener que ir a morir con mis hermanas, voy a hacer el esfuerzo y llamarlas... Y ahora sí, estoy contento por el encuentro. Pero es que yo siempre decía: si mis hermanas tenían como veinte años y yo sólo dos, ¿por qué no me buscaron?”
Cuando en septiembre de 1977 secuestraron a Daniel y Pablina, Nelly tenía 21 años, Rita 17 y sabían que su padre militaba en Montoneros. Ellas supieron por unos vecinos que Daniel y Pablina fueron secuestrados por una patota en la esquina de Sucre y Nicolás Avellaneda, en San Isidro, y obligados a subir a una camioneta Ford mientras eran golpeados. Al día siguiente un camión del Ejército paró frente a la casa de los Woitschach y varios militares cargaron todo lo que encontraron en su interior.
“A nosotras nos correspondía la comisaría 1ª de San Isidro y fuimos a hacer la denuncia, tampoco sabíamos si los que se los llevaron eran policías, militares o qué, porque los vecinos nos dijeron que estaban de civil. El comisario que nos atendió nos agarró a las dos de las manos y nos dijo: ‘Hijas, recen un padrenuestro... yo la denuncia no se las puedo tomar...’”, relata Nelly, la mayor y más serena de las hermanas.
Aterradas, se fueron de su casa a lo de unos amigos y empezaron a averiguar si Fidel estaba con su padre cuando se lo llevaron.
“Yo hacía énfasis en Fidel y cuando me enteré de que lo habían dejado en la casa de ese matrimonio mayor fui a buscarlo... él era una cosita rubia, gordo, precioso y yo fui a buscarlo. Pero la casa tenía un paredón enorme y la lavandera nos echaba, no quería que lo lleváramos, yo escuchaba la vocecita de él que me gritaba ‘Nini, Nini’, pero no me lo dio y después supimos que a los seis meses lo fue a buscar un tío de Fidel. Perdimos todo rastro de él.”
Rita, la menor, se angustia, llora varias veces a lo largo de la entrevista a pesar de que asegura ser ‘la que más va al frente’, su fragilidad ante los recuerdos es palpable.
“Nosotras no entendíamos lo que era la desaparición, decíamos ‘¿adónde habrá ido papá?’, y fuimos a la casa de un compañero de él y la mamá me dijo ‘andate, andate porque mi hijo tampoco está’, y nos imaginamos que estaban juntos en algún lugar. Entonces nos fuimos a una villa que está en la calle Uruguay, frente al Abasto, pero la gente que nos conocía y sabía nos trataba como si tuviéramos lepra... ‘Vayansé, vayansé’, era lo único que decían. Y Nelly me decía si papá se habría peleado con alguien y estarían todos enojados.”
Varios días más tarde, las hermanas fueron hasta la casa de su padre a sacar al perro, que había quedado abandonado allí.
“Cuando tratábamos de abrir la puerta a la que le habían puesto un candado y cadena, varios hombres se bajaron de unos Falcon y nos preguntaron por papá, nosotras dijimos que no sabíamos adónde estaba y automáticamente nos llevaron, yo lloraba mucho y gritaba –dice Rita–, me pegaron una piña para que me callara y me taparon la boca con la mano, mi hermana empezó a gritar también y nos taparon con una frazada o algo así y nos metieron atrás en el auto, acostadas en el piso.”
Tras un viaje de alrededor de una hora, las hermanas fueron llevadas a un lugar del que lo único que recuerdan es que tenía pisos de baldosas negras y blancas. El secuestro se produjo el 20 de octubre de 1977, un mes después del de su padre y Pablina.
“Nos tenían sentadas en el piso con los ojos tapados, el tema era cuando nos llevaban al baño... ahí empezaba nuestro calvario... torturas y todo tipo de vejaciones... yo prefería hacerme encima y no ir al baño, pero igual nos sacaban... –relata Rita llorando–. Nos preguntaban por unas enciclopedias que papá le había comprado a Fidel y por Guillermo, un compañero de papá que era alto, grandote, había venido a verme con otro a una casa donde yo trabajaba con cama... Los secuestradores sabían todo de nuestra vida.”
Nelly es serena, habla poco y pausado, pero sus palabras son duras, no la quiebra la emoción ni el dolor de los recuerdos, excepto cuando se refiere a Fidel.
“Ahí nosotras no escuchábamos nombres, era todo gritos, llantos, torturas, la única persona que estuvo sólo tres días con nosotras dijo que era ‘La Colorada’, sí, después se la llevaron. Teníamos siempre los ojos tapados. Se sentía mucho olor a sangre... sí, mucho olor a sangre. Y cada vez que veníamos del baño llegábamos estropeadas, porque el tema era con Rita que lloraba, pero más conmigo porque yo contestaba. Sí, en la ida al baño nos tocaban... no, no, abusar no, eso no... sí, es cierto, tocarnos así es abusar, pero yo me refiero al abuso sexual total, ¿no?.. y nos hacían preguntas, quién iba a casa, nos tiraban nombres que no conocíamos. No, no nos picanearon, torturar así no, eran golpes y tortazos y tortazos... y el manoseo continuo, la parte de pechos... vagina... eso, todo el mes, continuamente... y cuando nos dejaron en Lugano el 22 de noviembre, nos amenazaron, nos dijeron que nos fijáramos en lo que hablábamos porque ellos sabían toda nuestra vida... nada más”, concluye.
Ambas relatan que el viaje desde el centro clandestino hasta Lugano fue corto, de unos 20 minutos. Pidieron por la calle unas monedas para viajar y se fueron a la casa de unos amigos, pero cuando contaron lo que les había pasado no las quisieron alojar. “Y entonces nos volvimos a los lugares conocidos de zona norte, estuvimos tres meses parando en la estación de Martínez, en la calle, y te acostumbrás viste..., estábamos solas, no teníamos adónde ir, todos nos echaban como a leprosas”, dice Rita.
Finalmente las dos terminaron trabajando en casas de familia, cama adentro. Nelly estuvo en una en las Lomas de San Isidro, hasta que en 1987 se casó y se fue a vivir a Villa Adelina.
A Rita una señora le ofreció trabajo cuando paraba en la estación de Martínez y la llevó a su casa, ubicada a cuatro cuadras de la base de la Fuerza Aérea de El Palomar.
“Sí, se llamaba Cristina Braco y preguntaba por qué estaba así, tan deteriorada y yo le decía que mi papá nos había echado; con Nelly no queríamos decir la verdad. Supongo que Cristina sabía lo que pasó porque trabajaba en la base, pero nunca dijo que yo era hija de desaparecido. Estuve ahí cuatro años, no quería salir ni a la puerta..., pánico tenía. A veces yo entraba a la base porque ella me hacía pasar como su sobrina y supuse que era la secretaria del almirante Agosti, nunca lo supe con seguridad... Yo iba y me hacían ahí los análisis porque estaba muy enferma, tenía problemas en la garganta, en los pechos, tenía golpes, pero nunca les dije la razón. Y a ella no le mentí, le dije que de mi papá no sabía nada, ella sabría algo, como trabajaba ahí... No me trataba mal, pero trabajaba como una bestia y yo no quería salir, tenía mucho miedo, estábamos a cuatro cuadras de la base... y veía los camiones salir de ahí, tenía mucho miedo... y no tenía adónde ir.”
Es la primera vez que Nelly y Rita cuentan su historia, pasaron 35 años para que a instancias de Fidel lo hicieran y sostienen que el miedo está siempre presente, jamás denunciaron que fueron secuestradas y mantenidas un mes en un campo clandestino. Sólo hicieron los trámites para cobrar la reparación que otorga el Estado por la desaparición de su padre. Ahora su hermano trata de atenuar sus temores y les explica cuáles son sus derechos.
“Y yo le decía a mi hermana ‘nunca contemos esto, porque nosotras quedamos en los archivos y nos van a venir a buscar otra vez’. Con los años nos dimos cuenta de que no, que eso no iba a pasar..., pero viste hace pocos días con lo de la Gendarmería, en cuanto leí lo de que podían querer hacer un golpe de Estado la llamé a Rita y le digo: ¿Viste lo que pasa, qué nos va a pasar ahora?, le preguntaba, sí, así quedamos....”, comenta Nelly.
Nelly no tuvo hijos, se separó en 1991 y trabaja cuidando enfermos y ancianos. Rita corrió otra suerte, se casó con un marido golpeador que falleció en enero y tuvo cuatro hijos con él, “y pensar que yo, confundida, a veces pensaba que estaba bien que él me pegara...”, recuerda angustiada.
Fidel afirma que los tres se deben una larga charla, solos, él quiere saber más y más... Y Nelly dice: “Sí, pero yo a veces me pregunto cómo se sale de todo esto que pasamos mi hermano, nosotras dos..., tanta soledad y miedo...”.

viernes, 27 de junio de 2014

Comunicado de Prensa: La Justicia Argentina reconcoció la Supresión de Identidad de Fidel Ernesto Woitschach Miglio. El Nieto Paraguayo N° 16



COMUNICADO DE PRENSA - H.I.J.O.S. Regional Paraguay 

En el día de la fecha la Asociación H.I.J.O.S. Paraguay cumple en informar la restitución en tanto reconocimiento de la Justicia Federal Argentina de la Supresión de Identidad de Fidel Ernesto Woitschach Miglio: 
El "Nieto Paraguayo N° 16".

Hijo de Detenidos - Desaparecidos por el accionar represivo regional de la denominada "Operación Cóndor" durante la Dictadura Stronista (1954 - 1989).

Se trata del hijo de Daniel Woitschach Gonzalez y Pablina Beatriz Miglio Britez; ambos ciudadanos paraguayos exiliados en la Argentina y detenidos - desaparecidos el 19 de Septiembre de 1977.

Fidel Ernesto - como lo llamaron sus padres - nació el 26 de Junio de 1975 en la Provincia de Buenos Aires; República Argentina.

El Matrimonio Woitschach Miglio residía en la localidad de San Isidro cuando el 19 de Septiembre de 1977 el Ejercito Argentino realizó un operativo en el que fueron violentamente secuestrados junto a su pequeño hijo.

Nuestro Organismo cumple en informar que si bien el menor fuese localizado en 1979; año en el que la Justicia Argentina se dignó restituir "provisoriamente" al menor a su verdadera familia siendo que el mismo había sido entregado en "Adopción Simple Definitiva" a otra familia argentina; es en Abril de este año y a instancias de nuestro organismo que se inició la denuncia penal sobre "Supresión de Identidad" sufrida por el joven ante el Juzgado Federal N° 2 de la ciudad de San Martín.

Fidel - hoy joven adulto y padre de 6 hijos - fue secuestrado junto a sus padres y habría permanecido detenido junto a su madre quien fue vista por sobrevivientes en el CCD "Escuela de Mecánica de la Armada"; para luego ser entregado por los órganos de la represión ilegal a la Sra. Lucia Antonia Gaviria; a quien las autoridades del Poder Judicial de la Dictadura se encargaría de entregar en Guarda Definitiva y posteriormente en Adopción.

A pesar de las mentiras y el ocultamiento la Familia Miglio Britez; familia materna del menor reclamó desde siempre la restitución del niño a sus abuelos y luego a sus tíos.

La Familia Woitschach - por otra parte - fuese perseguida brutalmente en el marco del Plan Cóndor siendo dos hermanas mayores del joven; secuestradas en 1977 y luego de ser brutalmente torturadas ambas liberadas, como así también parte de su familia fuese perseguida en la Provincia de Misiones a cuyos familiares ya se han localizado para la organización de un reencuentro entre ambas familias luego de 37 años de separación.

A partir del inicio de la investigación de nuestra organización hemos acudido a los Archivos de los Tribunales donde tramitaron las causas civiles relacionadas a los hechos corroborando la aculturación de las mismas y solicitando el inmediato resguardo de los originales de la prueba y obteniendo copias certificadas que nuestro organismo ha incorporado a los legajos correspondientes, remitiendo así mismo otras copias e informes a los juzgados correspondientes a los fines de se libren las actuaciones referidas al procesamiento y disposición ante la Justicia de los involucrados en la supresión de identidad denunciada.

H.I.J.O.S. Paraguay informa la alegría de un nuevo reencuentro familiar y la resolución de otro caso.

Con el hijo de Daniel Woitschach y Pablina Beatriz Miglio suman 16 los casos de restitución de identidad resueltos por nuestra institución.